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“La muerte también forma parte de la vida. Morir constituye el acto final de la biografía personal de cada ser humano y no puede ser separada de aquella como algo distinto. Por tanto, el imperativo de la vida digna alcanza también a la muerte. Una vida digna requiere una muerte digna.”

“En una sociedad democrática, el respeto a la libertad y autonomía de la voluntad de la persona han de mantenerse durante la enfermedad y alcanzar plenamente al proceso de la muerte.”

Son fragmentos del preámbulo de la Ley aprobada en el Parlamento Andaduz, la primera en España que ordena los derechos y obligaciones de los pacientes terminales y da cobertura jurídica a los profesionales que los atienden.

Ian Kim

El Dr. Enric Benito describe el proceso de acompañamiento que necesita el paciente que se encuentra en cuidados paliativos, preservando su autonomía y dignidad.

El grito, de Eduard Munch (1863-1944)

El video se encuentra en FJL-TV, un proyecto dirigido a profesionales de la salud, pacientes, familiares, cuidadores, voluntarios y ciudadanos que tiene como objetivo principal comunicar y divulgar información sanitaria, a través del uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, gracias a sus diferentes Canales de TV.

Los canales de pacientes están disponibles en Universidad de los Pacientes (www.universidadpacientes.org) y Webpacientes (www.webpacientes.org) y el canal de profesionales es asimismo accesible desde el Observatorio de las Profesiones Sanitarias (www.ops.cat) y la web de la Fundació Josep Laporte (www.fbjoseplaporte.org).

Me preguntaron hace un par de semanas si los médicos siguen realizando el juramento hipocrático. La verdad es que no lo sabía, pero mirando en internet encontré que fue sustituido por la declaración de Ginebra (ver más abajo). De todas formas creo que siempre perdurará ese nombre.

Juramento hipocrático. Redactado por el  médico griego Hipócrates (s. V a.d.C.). Fue modificada por Galeno, un griego que ejerció la medicina en Roma (siglo II).

Manuscrito bizantino, del siglo XII, con el Juramento Hipocrático
en forma de cruz. (Biblioteca Vaticana)

<<Juro por Apolo el Médico y Esculapio y por Higea y Panacea y por todos los dioses y diosas, poniéndolos de jueces, que este mi juramento será cumplido hasta donde tenga poder y discernimiento. A aquel quien me enseñó este arte, le estimaré lo mismo que a mis padres; él participará de mi mandamiento y si lo desea participará de mis bienes. Consideraré su descendencia como mis hermanos, enseñándoles este arte sin cobrarles nada, si ellos desean aprenderlo. Instruiré por precepto, por discurso y en todas las otras formas, a mis hijos, a los hijos del que me enseñó a mí y a los discípulos unidos por juramento y estipulación, de acuerdo con la ley médica, y no a otras personas.

<<Llevaré adelante ese régimen, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos y les apartará del perjuicio y el terror. A nadie daré una droga mortal aun cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera, no daré a ninguna mujer pesario abortivo; mantendré mi vida y mi arte alejado de la culpa.

<<No operaré a nadie por cálculos, dejando el camino a los que trabajan en esa práctica. A cualesquier casa que entre, iré por el beneficio de los enfermos, absteniéndome de todo error voluntario y corrupción, y de lascivia con las mujeres u hombres libres o esclavos.

<<Guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deba ser público, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas.

<<Ahora, si cumplo este juramento y no lo quebranto, que los frutos de la vida y el arte sean míos, que sea siempre honrado por todos los hombres y que lo contrario me ocurra si lo quebranto y soy perjuro.>>

Declaración de Ginebra Adoptada por la 2ª Asamblea General de la AMM (Asociación Médica Mundial)  en Ginebra, Suiza, en septiembre de 1948 y modificada posteriormente en varias Asambleas.

El acto de juramento que vais a realizar y mediante el cual se os admite como miembro de la profesión médica, constituye una invocación a Dios o a aquello que cada cual considere como más alto y sagrado en su fuero moral, como testimonio del compromiso que contraéis para siempre jamás.

En el momento de ser admitido entre los miembros de la profesión médica PROMETO SOLEMNEMENTE:
CONSAGRAR mi vida al servicio de la humanidad;
OTORGAR a mis maestros el respeto y la gratitud que merecen;
EJERCER mi profesión a conciencia y dignamente;
VELAR ante todo por la salud de mi paciente;
GUARDAR Y RESPETAR los secretos confiados a mí, incluso después del fallecimiento del paciente;
MANTENER, por todos los medios a mi alcance, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica;
CONSIDERAR como hermanos y hermanas a mis colegas;
NO PERMITIRÉ que consideraciones de edad, enfermedad o incapacidad, credo, origen étnico, sexo, nacionalidad, afiliación política, raza, orientación sexual, clase social o cualquier otro factor se interpongan entre mis deberes y mi paciente;
VELAR con el máximo respeto por la vida humana;
NO EMPLEAR mis conocimientos médicos para contravenir las leyes humanas, incluso bajo amenaza;
HAGO ESTAS PROMESAS solemne y libremente, bajo mi palabra de honor.


La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) presentó en marzo la plataforma Nogracias, para acabar con la “influencia” y “poder” que la industria farmacéutica ejerce sobre la Administración, los médicos e incluso las asociaciones de pacientes.

La industria farmacéutica dedica entre un 30 y un 35 por ciento de su volumen de ventas a la promoción y publicidad de medicamentos, lo que supone unos 3.500 o 4.000 millones de euros al año en España. Las compañías pretenden así “moldear los hábitos y patrones de prescripción y dispensación”, de médicos y farmacéuticos a través de una promoción directa con regalos, viajes, actividades educativas, inscripciones a congresos, etc., e indirectas a través del control de la investigación de los nuevos medicamentos, de los sistemas de patentes, de un marketing agresivo sobre los centros académicos, etc.

Según el coordinador de la plataforma, Carlos Ponte, esto crea un complejo entramado de intereses y una cultura de patrocinio en todo el sector de la Salud que interfiere con los valores y los fines propios del SNS.

Como otras organizaciones de diferentes países del mundo (la norteamericana ‘No free lunch’ o la italiana ‘Nograziepagoio’) la plataforma defiende la práctica de la medicina basada en la evidencia científica y no en la promoción farmacéutica.

Via: El Economista > EcoDiario

Cuando vi la película “Las alas de la vida“, quedé conmocionado, entré en internet esa misma noche, busqué la página web de la película y envié un email a Carlos Cristos para mandarle un abrazo y felicitar al equipo.

Esta fue la respuesta:
“En nombre de Carlos Cristos y de todo el equipo de la película, agradecemos tu interés y consideración por “Las Alas de la Vida”. El mejor premio que podemos recibir, son palabras como las tuyas.
Todos los emails que recibimos se los hacemos llegar a Carlos Cristos, el tuyo también. Y a buen seguro que, aunque él ya no puede leer, se lo han leído. Otra cosa es que, dada su situación, pueda contestarte. En su nombre, gracias por escribirle.
Como sabes, el Ministro de Sanidad y Consumo -Bernat Soria- anunció en el coloquio de Versión Española la adquisición de los derechos en DVD de “Las Alas de la Vida” por parte de su Ministerio, a través del Instituto de Salud Carlos III, para darle una amplia difusión. Creemos que es una magnífica noticia porque concuerda con la vocación de servicio público de la película y su decidida apuesta por la sanidad pública.”

Carlos Cristos murió el 26 de abril de 2008, poco después de la emisión de la película, pero dejó para siempre entre nosotros el testimonio de una persona que reclama una vida y una muerte digna.

“No importa que la leña se consuma
si al arder da buen fuego”
Carlos Cristos