“Los árboles no nos dejan ver el bosque”. El artículo de Felix Socorro desmenuza esta frase:

Para observar más claramente la idea que se quiere desarrollar, en el sentido que aquí se expone, hay que sustituir primero los elementos de la oración original pero manteniendo la idea que expresa; por ejemplo: “los empleados no nos dejan ver a la empresa”, “las flores no nos dejan ver el jardín”, o bien, “los números no nos dejan mirar las cifras”. […]

La expresión correcta debería ser “los árboles no nos dejan ver cómo es todo el bosque”

Al completarse la frase su contenido es explícito y directo. Sugiere que hay que conocer cómo es todo el bosque para poder establecer el tamaño del mismo y su alcance. O bien, las aristas, componentes y efectos que puede tener un problema antes de intentar plantear soluciones.

Desde esa perspectiva cualquier sustitución que se realice a la oración mantendrá un sentido más amplio y lógico: “los empleados no nos dejan ver cómo es toda la empresa” Y así es, algunos empleados ofrecen conductas propias de sus áreas, cargos y puntos de vista, por lo que no puede juzgarse a una empresa por la manera en que actúen unos pocos, sean eficientes o no. Para poder conocer cómo es la empresa habría que observarla a plenitud.

En efecto, algunos datos no son todos los datos, unas opiniones no son la visión global de la empresa. La dirección suele examinar algunos datos escogidos, oir a determinados empleados que ofrecen sus puntos de vista, sus juicios de valor (a veces malintencionados)…  ¿Qué árbol(es) escoger de muestra para saber si el bosque anda bien?

¿Qué sesgos se introducen en un hospital público donde no hay cuenta de “pérdidas y ganancias”? ¿qué visión se tiene del proceso productivo? ¿cómo se mide cada producto? ¿y cuál es su coste? ¿aporta valor? ¿cómo de eficientes son los árboles o el bosque en su totalidad? ¿qué parte del bosque  es eficiente? ¿es posible ver  la realidad del bosque? ¿qué sistema de información ofrece esa posibilidad?

Bosque de robles

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