Qué interesante es releer la prensa cuando ha pasado un tiempo. En el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla nació en octubre el primer bebé seleccionado genéticamente de España (ElPais 14-10-08). La noticia fue divulgada con alegría por la prensa y la televisión. Para la mayoría de los ciudadanos de este país era una buena noticia. La mayoría de los ciudadanos de este país veía el rostro feliz de una madre  que ha tenido un bebé y que, además, tenía la esperanza de salvar la vida de su otro hijo.

La Conferencia Episcopal Española fue más allá: los obispos emitieron un comunicado en el que denunciaban “el hecho dramático de la eliminación de los embriones enfermos y eventualmente de aquellos que, estando sanos, no eran compatibles genéticamente”. Se abrieron entonces agrios debates sobre quiénes somos los humanos para decidir sobre la vida y la muerte, debates con periodistas bien entrenados para rellenar minutos de discusión.

Hoy, tras unos meses, el tema no tiene atractivo mediático. No debe interesar el final de la historia. Tal vez porque no vende. En marzo de 2009 Hospitales Universitarios Virgen del Rocío de Sevilla publicaba la siguiente noticia:

El pequeño Andrés ha logrado superar su enfermedad gracias al trasplante de sangre de cordón umbilical de su hermano Javier, el primer bebé libre de una enfermedad genética hereditaria y compatible al cien por cien con su hermano. El procedimiento se ha realizado con éxito en Hospitales Universitarios Virgen del Rocío de Sevilla, centro referente en Andalucía para el diagnóstico genético preimplantatorio.

Gracias a la realización de este trasplante, el pasado 23 de enero, Andrés ha superado la anemia congénita severa que sufría (beta-Talasemia mayor) y mantiene actualmente unos niveles normales de hemoglobina sin necesidad de las transfusiones sanguíneas que hasta ahora le eran necesarias. El pequeño se encuentra, desde el día 18 de febrero, en su domicilio y únicamente acude al centro hospitalario para revisiones semanales.

Se trata del primer procedimiento de estas características realizado íntegramente en España y la primera vez que se describe en el mundo el trasplante completo con éxito sobre esta anemia congénita severa. Además, ha posibilitado la curación de este pequeño, cuya única alternativa terapéutica consistía en un transplante de médula ósea.

El donante perfecto ha sido su hermano, libre de una enfermedad genética hereditaria gracias al diagnóstico genético preimplantatorio, de quien se extrajo la sangre de su cordón umbilical en el momento de su nacimiento. Esta técnica de reproducción asistida se ha incorporado de forma pionera en la cartera de servicios del sistema sanitario público andaluz“.

Desde que en julio de 2006 naciese en Andalucía el primer bebé libre de una enfermedad genética hereditaria en la sanidad pública, se han contabilizado un total de ocho recién nacidos mediante diagnóstico genético preimplantatorio, 2 de ellos libres de distrofia muscular de Duchenne, 2 libres de hemofilia, 2 libres de fibrosis quística (parto gemelar) y 2 libres de enfermedad Huntington, a los que se suma el nacimiento de Javier, libre de beta-Talasemia major, primer caso descrito en el mundo en este tipo de anemia congénita severa, que ha supuesto un paso más en la técnica puesto que ha posibilitado la curación de su hermano al ser inmunológicamente compatible.

El 21 de abril, salta a los medios otra noticia: el Ministerio de Sanidad y Política Social, conforme al artículo 12.1 de la Ley de Reproducción Humana Asistida, que autoriza el uso del diagnóstico genético preimplantacional en el caso de aquellas “enfermedades genéticas graves, precoces y sin tratamiento” da su visto bueno en un caso de cáncer de mama hereditario remitido por la Generalitat de Cataluña, y en el que se ha detectado mutación del gen BRCA1. Asimismo, ha dado luz verde al uso de esta técnica en un caso de cáncer hereditario de tiroides, afectado por el Gen MEN-2A, que ha sido remitido por la Comunidad de Madrid.

Los obispos arremeten de nuevo contra la decisión gubernamental de permitir la selección embrionaria para evitar enfermedades hereditarias, una técnica calificada de “eugenésica” por los representantes de la Iglesia católica en España.

No imagino cuál será en este caso el precio que la sociedad tendrá que pagar por el progreso. La sanidad hace su papel (curar enfermedades y prevenirlas) según la técnica disponible en cada momento. La Iglesia hace su papel también, pero creo que la palabra progreso no entra en su diccionario.

Sólo me queda felicitar a todos estos padres  y madres que pueden sonreir por ver a sus hijos sanos.