Esta es la pequeña historia de una frase.

Arthur C. Clarke fue un escritor y científico británico. Autor de obras de divulgación científica y de ciencia ficción, y co-guionista de “2001: Una odisea del espacio“. Siguiendo el esquema de Isaac Asimov  (que estableció las tres leyes de la robótica) Clarke en el libro “Perfiles del futuro: una investigación de los límites de lo posible” establece sus tres leyes acerca de la ciencia y la tecnología:

1. Cuando un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, probablemente está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, probablemente está equivocado.
2. La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse hacia lo imposible.
3. Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

La tercera frase es la más conocida. En mi opinión es también la estéticamente más bella. A partir de la estructura de esta frase se han desarrollado incontables variantes, una de las cuales es el objetivo de esta nota:

“La incompetencia suficientemente avanzada
es indistinguible de la mala voluntad”.

¿Incompetencia o mala uva?

En EEUU, esta frase se popularizó debido a la carta de dimisión pública de Jeffrey L. Finckenor, un responsable de la NASA, y es muy utilizada para criticar la acción de gobierno de Bush.

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Aquí disponemos de una frase mucho más concisa pero no menos impactante:

La ignorancia es muy atrevida“,

pero esa es otra historia.