“Si no te mueves, engordas”.
German Olimpic Sport Federation

Vivir sin moverse (como la estatua del David), es decir, la falta de ejercicio, es una causa importante del aumento de la obesidad en general. Otra causa está en las dietas poco equilibradas, que a su vez, se explican por dos motivos: deficiente educación nutricional y falta de ingresos.

Precisamente lo que quería comentar en esta nota es la estrecha relación encontrada entre rentas bajas y obesidad. En este estudio (*) se pone de manifiesto, entre otras, una desigualdad territorial que influye en la salud: el problema de la obesidad es mayor en las CCAA de menor renta (Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura).

Algunos expertos han investigado sobre cómo enfrentar este problema que afecta a las rentas bajas. Las propuestas se basan en  introducir medidas fiscales o subvencionar los alimentos sanos para que toda la población pueda seguir una dieta equilibrada.  Otras propuestas se dirigen al fomento del  ejercicio. Estas medidas podrían ser rentables, ya que disminuir la obesidad implicaría gastar menos en muchas enfermedades (diabetes, trastornos cardiovasculares, etc.) y no son tan descabelladas. Leíamos en DM el 14/10/08 que “el ministro de Sanidad de Corea del Sur Chun Myung-sook acaba de autorizar una ayuda de 35 dólares mensuales a los jóvenes que decidan acudir a un gimnasio para reducir su sobrepeso, con el fin de atajar la obesidad juvenil”.

(*) Desigualdades territoriales en el Sistema Nacional de Salud español
Beatriz González López-Valcárcel
Catedrática de Métodos Cuantitativos en Economía y Gestión de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y directora del Máster en Economía de la Salud y Gestión Sanitaria.  Es presidenta de la Asociación de Economía de la Salud.
Patricia Barber Pérez
Profesora titular del Departamento de Métodos Cuantitativos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.