La confianza que depositamos en alguien puede motivar a esa persona para alcanzar los objetivos más difíciles. En efecto, la perspectiva de un suceso tiende a facilitar su cumplimiento.

La leyenda
Pigmalión, antiguo rey de Chipre y escultor, era un apasionado escultor que vivió en la isla de Creta. Inspirándose en la bella Galatea, Pigmalión modeló una estatua tan bella que se enamoró de ella. Tanto que suplicó a los dioses que la escultura viviera para poder amarla de verdad. Sus ruegos fueron atendidos. Venus dio vida a la estatua, que se convirtió en la deseada amante y compañera de Pigmalión.

El efecto
Hemos oido estos días de “crisis” la petición del Gobierno de tener confianza. La razón es simple: es sabido en Economía que si muchas personas están convencidas de que el sistema económico se hunde, se hundirá. Ya ocurrió en el crack de 1929. Lo mismo pasa al contrario: la confianza genera confianza. (explicado de forma muy asequible aquí)

También en las empresas ocurre: cuando un Directivo otorga la confianza a alguien, haciéndole ver claramente lo que espera de él y apoyando sus iniciativas, esta persona “se crece” al aumentar la confianza en sí mismo y cumpliendo, por tanto, con las expectativas.

En los grupos sociales, en psicología, en pedagogía: Las creencias y expectativas de un grupo o de alguien  con quien mantenemos una relación de dependencia  (padres, profesores, etc.) afectan nuestra conducta a tal punto que se provoca la confirmación de dichas expectativas. ¿Somos entonces lo que se espera que seamos?

En el campo de la salud, el conocido efecto placebo podría tener el nombre de efecto Pigmalión: al creer en el médico que dice que el caramelo (disfrazado de pastilla) curará determinada dolencia, unido al deseo de curarse, el caramelo se transforma -¿será Venus de nuevo?- en un medicamento que cura de verdad. Seguro que hay una explicación científica, pero no me parece necesario conocerla.

La consecuencia. Si probamos a utilizar ese efecto en los demás, tenemos en nuestro poder un arma poderosa: lo que en Psicología Social se conoce como “realización automática de las predicciones”.  Voy a más: si confiamos en nosotros mismos conseguiremos cualquier cosa. O dicho de otra forma:

La mejor forma de predecir el futuro es creándolo

Imagen: Tim Parish